1. Elegir solo por los vatios: compara el conjunto y el uso permitido. 2. Leer la autonomía máxima como una promesa: deja margen para ruta, carga y tiempo.
3. Olvidar el peso: piensa en escaleras y mide el espacio para guardarlo. 4. Confundir versiones: un nombre parecido puede ocultar otra batería, otros recambios o distinta documentación.
5. Mirar únicamente el precio inicial: suma mantenimiento, desgaste y seguro aplicable. Guarda la ficha de la versión elegida y resuelve dudas antes de pagar. Lo importante es que encaje con tu situación, no que encabece una clasificación genérica.
Qué comprobar antes de usarlo en España
Comprueba la categoría y la documentación de la versión concreta antes de pensar en el trayecto diario. En España, la inscripción o certificación de un VMP corresponde a un modelo determinado; el nombre comercial o un modo lento no bastan. Las bicicletas eléctricas tienen su propia clasificación. Consulta los requisitos aplicables y las normas de tu municipio.